Hace ya décadas que todos tenemos el colesterol muy presente en nuestro día a día. En nuestra salud y en nuestros hábitos alimentarios. La publicidad, los productos del supermercado, los consejos médicos, etc. Incluso hemos llegado a etiquetarlos como “bueno” y “malo”. El colesterol se ha convertido en el gran repudiado. Pero la realidad es que nuestro organismo no podría vivir sin colesterol. ¿Hay realmente un “bueno” y un “malo” en esta película?

De entre los numerosos lípidos (materias grasas) que se encuentran en nuestro organismo, el colesterol es uno de los más importantes. Interviene por ejemplo en la formación de hormonas, como las sexuales. Favorece la digestión de las grasas. Sí, de las grasas. Ayuda en la asimilación de alimentos. Es esencial en la estructura de las células, en su creación y su reparación. En la producción de vitaminas. Y tiene numerosas funciones más. Siempre y cuando se mantenga dentro de los niveles correctos.


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¿Entonces, porqué se ha clasificado el colesterol como bueno y malo?

El colesterol es una lipoproteína. Un complejo macromolecular compuesto de proteínas y lípidos. La ciencia clasifica las lipoproteínas en diversas familias, según su grado de densidad. El llamado colesterol bueno es el tipo HDL, cuyas siglas significan High Density Lipoproteins (Lipoproteínas de Alta Densidad). Por otro lado, el denominado como colesterol malo es el tipo LDL, que significa Low Density Lipoproteins (Lipoproteínas de Baja Densidad).

La diferencia básica entre los dos es que el “malo” (LDL) realiza una función de transporte del colesterol hacia todas las células de nuestro organismo, a través del riego sanguíneo. En cambio el “bueno” (HDL) recoge el colesterol de otras partes del cuerpo y lo lleva al hígado, que trabajará para eliminarlo. El de densidad más baja, el LDL, si se encuentra en exceso en la sangre tiene tendencia a adherirse a las paredes de las arterias y provocar su estrechamiento con placas de grasa. Es la temida arteroesclerosis, tan relacionada con enfermedades cardiovasculares. De ahí viene la etiqueta de “malo” en la película…

¡Pero cuidado! Tampoco se trata de tener el colesterol “bueno” por las nubes, como muestran recientes estudios médicos. Como muchas cosas en la vida, se trata de equilibrio. Sigue leyendo …

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Las últimas evidencias científicas han descubierto un nuevo camino por explorar. Estudios científicos relacionan también los niveles más elevados del colesterol “bueno” con algunas enfermedades cardiovasculares. Es un ejemplo de estos datos, el estudio presentado en 2018 por Marc Allard-Ratick, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory (Atlanta,Estados Unidos), ante un congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología. El estudio se realizó sobre una muestra de casi 6.000 individuos y llegó a la conclusión que las tasas elevadas de colesterol “bueno” (HDL) no implicaban necesariamente un efecto protector e invitaba a seguir investigando en este sentido.

Mantener una dieta equilibrada,combinarla con una vida activa y dejar de fumar es la mejor solución para gozar de buena salud y mantener a raya el colesterol … ¡tanto el bueno, como el malo! Tu médico habitual te informará sobre los niveles recomendados para la tercera edad y programarte una extracción de sangre para comprobarlos.

También puedes aprender a diferenciar las grasas que ingieres y ser más consciente de tu alimentación, leyendo este artículo de LaTercera.es.


Y si quieres saber más …


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