El dolor crónico no tiene porqué ser un aspecto normal en la vida de los adultos mayores. Es cierto que muchas personas de edad avanzada padecen problemas de salud crónicos y el dolor persistente puede ser común, pero … ¡no hay porqué resignarse!.

Es muy importante tener en cuenta que el dolor crónico no tratado puede llegar a afectar negativamente en múltiples aspectos de la vida cotidiana : 

El descanso. Algunos dolores pueden aparecer durante el sueño nocturno. Por ejemplo la lumbalgia, tras mantener la misma postura durante largo tiempo. Estas interrupciones pueden provocar alteraciones de los ciclos de descanso y evitar un sueño reparador. Existen incluso algunos estudios que apuntan que la falta de descanso nos hace más sensibles al dolor!

La movilidad. Los dolores sufridos por una persona mayor pueden llegar a influir en su normal movilidad. Afectan a su capacidad de desplazarse libremente. Esto ocurrirá en su propio hogar y también en las calles, acceso a edificios y medios de transporte.


Actividades rutinarias. Los dolores crónicos pueden convertir en una dura tarea las actividades más rutinarias de nuestra vida. Por ejemplo asearse, vestirse o salir a hacer la compra.

Relaciones sociales. Cuidado con dejar de hacer deporte o caminar. Evitemos abandonar las salidas al aire libre, los ratos de ocio o nuestras aficiones. Son reacciones habituales ante un dolor crónico y persistente. Esto pueden conducir a la reducción del contacto social y pérdida de amistades. Podría incluso desencadenar en falta de autoestima y depresión.

Son razones más que suficientes para hacer todo lo que esté en nuestras manos para reducir o eliminar esos dolores, más allá de sufrirlos.

dolor espalda

Puede ser de utilidad elaborar un registro detallado con una descripción del dolor, las horas más agudas, si hemos detectado alguna actuación que agrava o mejora la situación, medicación probada, dosis, frecuencia y resultados obtenidos, etc. Esto ayudará al profesional médico a orientar nuestro caso de una manera mucho más acertada y siempre será él quien debe recomendar el mejor tratamiento farmacológico a seguir.


En LaTercera.es, vamos a centrar la atención en aquello que podemos hacer nosotros mismos en nuestro hogar, para aliviar y reducir el dolor. En los siguientes enlaces tienes a tu disposición algunas opciones que consultando con tu médico, puedes aplicar a tu vida diaria :

  • Mejorar la calidad del descanso
  • Masaje
  • Aplicación de calor
  • Complementos nutricionales

Y si quieres saber más …


Te invitamos a compartir este post. ¡Tus experiencias pueden ser de utilidad para otros lectores con los mismos problemas!

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